La prehistoria como motor de desarrollo

Los vestigios que dejaron los hombres de la prehistoria en el Oriente asturiano  serán el recurso que impulse la economía de esta comarca por medio de un  proyecto de cooperación liderado por el Consorcio para el Desarrollo Rural del  Oriente de Asturias

El Oriente de Asturias se caracteriza por un paisaje verde modelado por  intensas precipitaciones. Estas lluvias constantes favorecieron la formación de  cavernas por disolución de la roca caliza, que es la misma que compone los Picos  de Europa.
Los sistemas de cavernas sirvieron de refugio a los antiguos  pobladores de estas tierras, los hombres del paleolítico. En su interior se  refugiaron del frío, la lluvia y las fieras, pero además hicieron de las mismas  verdaderas salas de arte, al decorar sus paredes con diversos motivos utilizando  pigmentos naturales a la luz del fuego.

Estas obras de arte son, hoy en día, un patrimonio que las gentes del Oriente  valoran como algo que hace aún más única su tierra, ya que es la región  cantábrica la única en el mundo en presentar pinturas de esta época en el  interior de cavernas. Existen otras manifestaciones artísticas similares en  paredes al aire libre, pero de época más reciente y que se encuentran en todos  los lugares del mundo, incluida la región mediterránea de la Península Ibérica.

El Consorcio para el Desarrollo Rural del Oriente de Asturias, dentro de una  línea de trabajo abierta en el programa Leader +, está desarrollando un proyecto  de cooperación con otros territorios que también poseen recursos prehistóricos.  El proyecto denominado PREIBER, “Red de la Prehistoria Ibérica”, trata de poner  en valor estos recursos actualmente infrautilizados, pero siempre de manera que  no sólo no hagan peligrar la conservación de los mismos, sino que incluso  contribuyan a su conservación.

Actualmente se trabaja con grupos de Castilla La Mancha que poseen pinturas  prehistóricas de época más reciente que las asturianas y situadas en abrigos al  aire libre y no en el interior de cavernas. Se han establecido también  importantes contactos con grupos valencianos y cántabros, estos últimos con  yacimientos de características similares a los asturianos. También serán objeto  de difusión los diferentes objetos hallados, como arpones, puntas de flecha o  adornos, así como restos óseos (muy abundantes en los yacimientos asturianos)  que conforman lo que se conoce como “arte mueble”.

El proyecto consiste en emprender una serie de acciones encaminadas a la  difusión del arte paleolítico, como la edición de una página web, material  bibliográfico o exposiciones itinerantes, de manera que cada socio del proyecto  ayude a difundir los recursos de sus compañeros de proyecto. Se pretende así  mostrar este tipo de recursos en su propio entorno, pero sin necesidad de  acceder a los mismos, de manera que se garantice su conservación y al mismo  tiempo no se prive a los visitantes de conocerlos. Este turismo de tipo cultural  pretende ser así un motor de desarrollo para los territorios rurales en los que  se localizan estos recursos, de manera que sean sus habitantes los que se  beneficien directamente de los mismos.

Los yacimientos de Castilla La Mancha se sitúan en abrigos al aire libre y  son representaciones esquemáticas. En Valencia se ubican de la misma manera,  pero corresponden a un tipo de arte rupestre conocido como arte levantino, en el  que las representaciones de las figuras humanas y animales parecen estar dotadas  de movimiento gracias a la maestría de sus autores.

El proyecto está, pues, concebido como una manera de mostrar al visitante el  Oriente asturiano a través de sus vestigios prehistóricos, al tiempo que se  trabaja en red con otras regiones del Estado, de manera que los recursos de cada  uno de los socios se den a conocer en otros territorios.


Las comarcas asturianas que, por la especial conjunción de clima y suelo,  se veían sembradas de cuevas eran aquellas en las que se asentaba la mayor parte  de la población. Sin embargo estas mismas comarcas son hoy en día presa de la  despoblación y la emigración hacia las urbes. Sería una bella paradoja que las  cuevas que un día sirvieron de refugio e inspiración a los hombres del  paleolítico, aquellas en las que pasaron fríos inviernos e incluso en las que  dieron la luz a sus hijos sean ahora el motor de un turismo cultural que vuelva  a favorecer el asentamiento de población en la comarca del Oriente Asturiano.

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